Carta abierta a los periodistas de “El País” :
Adoctrinamiento, libertad de cátedra y linchamiento.
Hace escasos días, a los enemigos del adoctrinamiento en las aulas nos alegraba la noticia de que las Nuevas Generaciones del PP en Castellón habían puesto en marcha una iniciativa de denuncia para este tipo de prácticas.
Es cierto, y en este blog tenemos constancia de ello, que en el interior de las aulas hay profesores que, en lugar de impartir su asignatura, se dedican a impartir ideología o visiones controvertidas de realidades susceptibles de enfoques distintos, como es el caso de la sexualidad.
Naturalmente, en este blog, al igual que en las filas de los jóvenes del PP, sabemos la diferencia entre adoctrinar no respetando conciencias y la libertad de cátedra. Sin embargo, parece que los redactores del periódico “El País”, que últimamente no anda muy fino en la precisión y veracidad informativa que cuentan, a modo de leyenda, le caracterizó antaño, nos acaba de sorprender con una noticia que demuestra que no distingue nada, o no quiere distinguir, pese a que, indudablemente favorable a la iniciativa de NNGG, ha querido colaborar afanosamente en la denuncia de casos de adoctrinamiento.
El adoctrinamiento se produce con los menores en tanto que se les supone en un proceso formativo donde aún no tienen madura su conciencia, su escala de valores y su espíritu crítico, razón por lo que son vulnerables. Por otro lado, el hecho de que estén bajo la tutela de los padres obliga a respetar los valores y principios que estos les están inculcando.
A partir de la mayoría de edad, la sociedad comprende que la formación de la persona ha llegado a un punto en el que puede discernir, tiene formada su escala de valores y su capacidad de crítica y defensa ante otras visiones opuestas a la suya. Por eso se le otorga, entre otros derechos ciudadanos, el derecho al voto y a disponer de sus bienes y propiedades. Por tanto, de forma general, a un adulto no se le adoctrina o ideologiza, puesto que tiene mecanismos de defensa, sino que se le exponen doctrinas de las que puede discrepar o compartir. Al menor, sin mecanismos de defensa ideológicos, sí.
En segundo lugar, los reporteros de “El País” tampoco distinguen entre libertad de cátedra y abuso de superioridad moral. En un foro de contraste de ideas y teorías, como se supone es la universidad, existe la libertad de cátedra para permitir el debate y la libre expresión de concepciones que, a veces denostadas al inicio, han generado grande avances en el conocimiento, puesto que se está entre adultos con deseos de aprender desde la controversia de ideas.
En un instituto de secundaria, el aprendizaje del contraste de visiones debe ser exquisitamente cuidadoso y no se ha de permitir la confusión de las opiniones del docente con la verdad indiscutible. Y las arengas políticas de las que tenemos noticia se han producido en las aulas de menores en los últimos meses, ni eran respetuosas con la conciencia en formación de los menores, ni permitían el debate y la discrepancia y aprovechaban la indefensión moral del menor para manipular sus conductas. Huelga preguntar si realmente un centro de menores es el lugar idóneo para a dar a luz nuevas doctrinas controvertidas, propias de foros universitarios y para las que se estableció la libertad de cátedra, o lo idóneo es ceñirse a un programa que instruya al alumno tal y como la ley establece.
En tercer lugar, en una asignatura universitaria de temas controvertidos, hablar de tales temas no es adoctrinamiento en tanto que forma parte del temario. En una clase de Lengua Española en un instituto, no hay temario que disculpe, ni libertad de cátedra, que ampare un mitin político para inducir a los alumnos a la huelga en beneficio de intereses personales y contra el interés último del menor, que es su formación.
Los linces informativos de “El País” han acusado de ideologizar a una profesora universitaria, con alumnos adultos, en un centro privado con ideario, por hablarles en la asignatura “Doctrina Social de la Iglesia” de la doctrina social de la Iglesia. Como ha dicho cosas “políticamente incorrectas”, los adultos que voluntariamente estaban escuchando se han escandalizado y le ha acusado de adoctrinar.
Y ahora toca la segunda parte, acusarla de homofobia, incitación a la violencia contra la mujer y otros “pecados mortales” de la ideología progre. Se puede estar más o menos de acuerdo con las frases que, sacadas de contexto, esgrime el periodista, pero desde luego no se ve materializada ni una sola de esas acusaciones.
Pues eso, que no saben lo que es la libertad de catedra, ni la diferencia entre menores y adultos, ni entre el derecho a pensar libremente y expresarlo ante un auditorio formado, y la arenga mitinera a conciencias sin formación.
Y como este blog y los muchachos de NNGG de Castellón distinguimos entre adoctrinamiento y libertad de cátedra entre adultos formados y niños, entre ideologización y demagogia y entre denuncia y linchamiento, vaya esta carta abierta a los ignorantes de “El País”.
Alicia V. Rubio Calle